Un hombre y una mujer/ en pareja.

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Diferencia de edad.

El desafío de ser una pareja dispareja.

Las relaciones con diferencias de edad son cuestionadas socialmente. El saber enfrentarlo ayuda a fortalecer la unión; los expertos recomiendan humor y complicidad para enfrentar las situaciones que puedan resultar incómodas.

Las fogosas escenas de amor intergeneracional de las teleseries han sacado chispas entre los televidentes. Sin embargo, a principios del siglo pasado, estas parejas no habrían llamado tanto la atención. “Era muy común ver hombres casados con mujeres 20 ó 30 años menores. Un viudo con hijos podía perfectamente casarse con una soltera atractiva sin ser mal visto”, dice el sociólogo Rodrigo Larraín.

Los especialistas coinciden en que, matices aparte, estas parejas no son fundamentalmente distintas a las demás: lo que cambia es la manera en que la sociedad las percibe.

Así al menos lo viven Gloria F. (31) y Manuel de A. (51). “Para mí, la edad es irrelevante. De hecho, a Manuel lo conocí en una salida en que a mí me iban a presentar a su hijo de 25. Pero mis amigos me confesaron que, al principio, les impresionó nuestra relación y a mi familia -sobre todo a mi padre y mi hermano- les costó aceptarlo”, cuenta Gloria.

Aclarando que son generalidades, los especialistas explican que hay ciertos tipos de personalidad que se sienten más atraídas hacia personas de edades distantes de la propia.

Puede que una mujer que está con un hombre mayor busque una figura de protección, estabilidad económica y emocional. O que el hombre que está con una mujer menor lo que quiera sea rejuvenecerse demostrando potencia y virilidad“, sugiere la sicóloga y terapeuta de parejas Claudia Rojas.

Pero también está el otro caso: “Cuando la mujer es mayor, su juego es la conquista y él lo que busca es una figura materna de contención“, subraya la sicóloga.

Otra explicación posible la entrega el sociólogo Rodrigo Larraín. “Me parece que un joven no reúne los requisitos del ideal para sus contemporáneas porque depende de sus padres y no tiene éxitos que mostrar, lo que lo hace menos seductor”.”Eso no significa que todos los viejos sean exitosos con las mujeres jóvenes, sino aquellos con cierto prestigio social o con éxitos en su vida personal. Algunas están dispuestas a cambiar las canas y la barriga por ese atractivo más intelectual”, acota Larraín.

Vivir con el prejuicio

“Nada que ver con la edad”, objeta tajante Ana María (51), una abogada que pololea hace tres años con Felipe (35). “La madurez no es un asunto de años, sino de personalidad. Mi ex marido era mayor que yo, pero encuentro que Felipe es mucho más maduro. Si hay amor, nadie mira el carnet”, sentencia.

En una sociedad poco acostumbrada a lo diferente, la tendencia es buscar explicaciones para una relación que se percibe como poco natural. “Si la mujer es menor, se dan dos situaciones: una es la percepción de que si el hombre es mayor la va a querer y no va a andar tonteando, pero, por otro lado, está la idea de ‘qué pena que sea tan viejito, porque ella lo va a tener que cuidar'”, explica la psiquiatra de la Clínica Las Condes, Lina Ortiz.

Si, por el contrario, el hombre es menor que la mujer, también hay dos imágenes culturales. “La tendencia es preguntarse qué puede querer un hombre joven, sano y activo con una señora que físicamente pronto dejará de serle atractiva. Se presume que su interés por estar al lado de ella es otro, más egoísta”, agrega la psiquiatra.

Cuando Paula (42) conoció a Germán (64), era una veinteañera que nunca se había imaginado pololeando y menos casada con una persona 22 años mayor.

Hoy llevan 18 años de matrimonio y dos hijos, pero recuerdan que el comienzo no fue fácil: no faltaba quien le preguntara a Germán si Paula era su hija o que mirara con desaprobación su noviazgo.

Conocidos de él le decían que me veía muy guagua y que tenía poco mundo comparado con ellos. Y a mí me preguntaban que qué iba a pasar cuando él empezara con enfermedades y yo todavía fuera joven”, rememora Paula.

Esta hostilidad de la familia de origen, del mundo social y laboral, finalmente produce mayor estrés y, por lo tanto, mayores dificultades a la pareja, explica Claudia Rojas.

El prejuicio es más fuerte cuando la mujer es la mayor, dice Larraín, “porque uno espera de ellas estabilidad, el orden del hogar y la familia. Una mujer madura con un joven aparece como la anomia; en cambio, si el hombre es mayor, concuerda más con el orden patriarcal tradicional”.

Frente a las dudas del entorno, los involucrados en la relación tienden a refugiarse en sí mismos, evitando el contacto con quienes los cuestionan.

Según Rojas, ésa no es la solución: “Las emociones más intensas de la vida se dan en la pareja. Por eso, si no cuentan con amigos y familiares que sirvan de redes de apoyo, las tensiones no se diluyen y la relación se complica“.

Así, los expertos recomiendan humor y complicidad para enfrentar las situaciones que puedan resultar incómodas. Otra clave es la comunicación.
“Lo mejor es tener una clara y pronta conversación con los familiares, en la cual se les explique que están seguros de su elección y que no van a dar pie atrás”, advierte la terapeuta de parejas Claudia Rojas. Conversando no sólo se deja claro que es el amor lo que los une, sino que además se reafirma a la pareja mostrándola sólida y unida frente a terceros.

Nueva familia

Una vez superadas las presiones sociales y si la relación tiene futuro, es clave que la pareja se ponga de acuerdo sobre las posibilidades de tener hijos.
“Sobre todo por las diferentes etapas vitales de cada uno”, explica la sicóloga Claudia Rojas.

La pareja formada por Gloria (31) y Manuel (51) reconoce que el tema de los hijos es un punto de fricción. “Yo creo que el mundo ya está lleno de gente, pero me parece legítimo que ella quiera vivir esa etapa, lo que pasa es que yo ya la he vivido”, dice él, reconociendo que está “resignado” a ser papá a mediados de la cincuentena.

“Toda pareja tiene que hacer concesiones. Más aún cuando la diferencia de edad es un factor adicional en la relación”, dice Ortiz.   El tema de éstas concesiones… es cuáles y hasta dónde? Tolerancia? Respeto? Libertinaje? Todo un contexto que se basará en la confianza, comunicación y respeto hacia el otro… “Si de verdad le amo, hago o sigo con ésto?”.

Obtenido de

Marcel Oppliger y Amalia Torres.

El Mercurio on line.

Una respuesta a “Un hombre y una mujer/ en pareja.

  1. Mm, relaciones de diferencia de edad, a ¿por que será?.
    Al final los que hacen más atados son el resto y como dice el post, en el amor, “si hay amor, nadie mira el carnet”. Siempre me pasa eso contigo, cuando te beso, cuando te miro, cuando te pienso… solo pienso en ti y no en tu edad.
    Te amo.

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